Repetición
Las voces de este lugar cuentan
que las lámparas cantan al roce del viento,
despertando a los malvones dormidos
como también a las memorias
que nadie se atreve a pronunciar.
Algo recorre los pasillos interminables,
jugando entre arcadas obstinadas
se desliza por las rendijas de puertas bajas
gastadas por el tiempo y caricias humanas.
Una súbita descarga sacude la mente,
insistente en descifrar lo que callan
estos cuartos sombríos,
que respiran invisibles,
detrás del barniz aún brillante.
Comprendo entonces que no he venido
a descubrir el convento,
sino a recordar que el convento paciente
ya me había elegido.